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La batalla de Brihuega-Villaviciosa en el contexto de la Guerra de Sucesión Imprimir E-Mail
miércoles, 18 de julio de 2007

Carlos II a la edda de 10 añosLos problemas para conseguir descendencia del rey de España, Carlos II, despiertan mucho antes de la muerte del monarca la atención de las principales cortes europeas. La debilidad del imperio español, la escasa personalidad del rey y el rico botín territorial en juego (que incluye las colonias americanas) son los ingredientes que alimentan la voracidad de las casas reales de Austria y de Francia, naciones que pronto empezarán a mover sus peones de cara al previsible desenlace de la biografía del que sería último monarca español de la Casa de Austria, un personaje lánguido y enfermizo que pasaría a la historia con el sobrenombre de “El Hechizado”.

 Las maniobras e intrigas desarrolladas en torno a Carlos II, gracias a las cuales los que le rodeaban consiguieron hacer cambiar en varias ocasiones la voluntad expresada en su testamento, dieron como resultado final la elección de Felipe de Anjou como heredero al trono de España. Se trataba del segundo de los hijos de Luis de Borbón, Gran Delfín de Francia, y de María Ana Cristina Victoria de Baviera. Era, por tanto, nieto de Luis XIV, el Rey Sol. La validez de dicho testamento no sería nunca reconocida por el otro candidato al trono vacante, el archiduque Carlos de Austria, segundo hijo del emperador Leopoldo y de Eleonora de Neoburgo, lo que hacía presagiar de forma inevitable el conflicto bélico.

 Sin embargo, el desenlace no se produjo con la inmediatez que cabría haber esperado. Y así, tras la muerte de Carlos II el 1 de noviembre  el año 1700, Felipe de Anjou se declara heredero del trono español y llega a Madrid en febrero de 1701, donde, entre el entusiasmo de los españoles, hartos de las intrigas que rodearon al anterior monarca, se le proclama rey de España y de sus extensos territorios.

Poco tiempo después, desde Francia se comienzan a tomar decisiones que hacían temer una posible unión futura de Francia y España bajo una sola corona. Además, se produjeron una serie de movimientos que afectaban a los intereses de los diferentes países europeos en relación al reparto del comercio internacional. Ante ello, Austria, Inglaterra, Holanda y Dinamarca deciden coaligarse formando la que se conocerá como Gran Alianza, declarando la guerra a Francia y España en junio de 1702.

Las primeras escaramuzas y enfrentamientos tendrían lugar en 1703, pero la guerra no llega propiamente a España hasta 1704. El 23 de octubre de 1705 el archiduque Carlos entra en Barcelona, que le reconoce como rey de España bajo el nombre de Carlos III. Se inicia entonces la guerra civil, que enfrentaría a los partidarios de los Borbones contra los defensores de la dinastía austriaca. Una guerra que se presentará, con matices, como un enfrentamiento entre la Coronas de Castilla y Aragón, y en la que la propaganda recurrirá a un argumentario que tocará tanto lo religioso como lo político: defensores de la fe contra herejes, absolutismo contra constitucionalismo.

 Tras unos años en los que el poderío de la Gran Alianza hacía vaticinar la derrota borbónica, el 25 de abril de 1707 tiene lugar la batalla de Almansa que significaría la primera gran derrota para los austracistas, y traería como consecuencia la abolición de los fueros del reino de Valencia, a los que seguirían poco después los de Aragón. No obstante, la guerra continuó sin decidirse claramente por ninguno de los dos bandos, por lo que el reparto del territorio español en los despachos diplomáticos parecía la única salida viable. Pero una nueva ofensiva de los austracistas, que recuperan gran parte del territorio perdido tras la batalla de Almansa, les vuelve a dar ventaja militar y sirve para permitir la entrada del archiduque en Madrid el 28 de septiembre de 1710.

Carlos III permanecerá tres meses en Madrid en los que no conseguiría el mínimo apoyo por parte del pueblo madrileño, en lo que hubo de influir sobremanera el origen protestante de muchos de sus soldados. Ante esta situación, y forzado por una nueva ofensiva borbónica, Carlos abandona Madrid en los primeros días de diciembre, en dirección a Barcelona donde tenía establecida su corte. A la vez, el ejército aliado se repliega hacia Aragón, con la intención de organizar el oportuno contraataque en cuanto le sea posible.

Es en esa retirada cuando las tropas borbónicas sorprenden a parte de las tropas austracistas en Brihuega, que será tomada al asalto bajo la dirección del propio Felipe V. Al acudir el grueso de las tropas de Carlos en su defensa, se produce la batalla de Villaviciosa, que afectaría gravemente al poderío militar aliado.

 

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Attaques de la ville de Brihuega par le Roy D'Espagne et S.A. Mongr. le Duc de Vendosme le 8e decembre 1710 au soir et randuče le iour apres qe a meme heure

El resultado de la batalla, unido a otros sucesos que tuvieron lugar en aquel momento significaría en la práctica el fin de la contienda y la victoria de los partidarios de Felipe V. Aparte de la retirada de Gran Bretaña, se produce la muerte del hermano mayor del archiduque, que convertía a este en heredero del mismo, función difícil de conjugar con los compromisos que conllevaría ser rey de España.

Se llegaría finalmente, entre 1712 y 1714, a la firma de los Tratados de Utrecht, con los que se puso fin a la Guerra de Sucesión española. Con ellos, a la vez que España pierde la práctica totalidad de sus posesiones europeas, se inicia una etapa marcada por la paz, en la que, guiados por el pensamiento ilustrado los monarcas herederos de Felipe V lucharán por poner España al nivel del resto de los países europeos. Todo lo cual también tendría su reflejo en Brihuega, donde se instalará por orden de Fernando VII de Borbón una Real Fábrica de Paños, que dará a la villa los años de mayor prosperidad de su historia.

 
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